Musubi shiki

Musubi shiki

Musubi Shiki

"Musubi shiki", que se traduce aproximadamente como "Ceremonia del vínculo", parte de una fotografía del Japón de finales del período Edo. La imagen original captura un momento de transición histórica, un mundo a punto de desvanecerse para dar paso a la modernidad. El interés por esta estética oriental establece un puente directo con las preferencias visuales contemporáneas. El dibujo esquemático y los colores planos, heredados tanto de los maestros japoneses como del lenguaje gráfico del cómic y la animación, operan aquí como el código perfecto para desmontar la escena original.

Lejos de la rigidez mecánica occidental, la obra se construye mediante un diálogo intuitivo con la superficie. Aunque la serie "Mirada Creadora" implica un proceso de deconstrucción estructurado, esta pieza mantiene la esencia de un ataque directo al lienzo, donde la mancha y el color plano definen las figuras sin depender de un boceto previo rígido. Las siluetas de las mujeres, resueltas en bloques de color y contornos definidos, no buscan la fidelidad fotográfica, sino la traducción de una atmósfera cultural específica.

El nudo que esta obra ata no es solo el que une a las figuras en la ceremonia representada, sino el que enlaza el Edo moribundo con el presente, el zen con el cómic, la intuición con la estructura. Como en el aikido, donde la fuerza del atacante se redirige sin oposición frontal, aquí la imagen original no se combate ni se copia; se desvía hacia una nueva trayectoria que conserva su energía pero cambia su dirección. Lo que permanece es ese instante en que dos mundos se tocan y, al separarse, han creado algo que no existía antes.


Tamaño:

80 x 100 cm


Técnica:

Óleo sobre lienzo.


Musubi shiki

Musubi Shiki

"Musubi shiki", que se traduce aproximadamente como "Ceremonia del vínculo", parte de una fotografía del Japón de finales del período Edo. La imagen original captura un momento de transición histórica, un mundo a punto de desvanecerse para dar paso a la modernidad. El interés por esta estética oriental establece un puente directo con las preferencias visuales contemporáneas. El dibujo esquemático y los colores planos, heredados tanto de los maestros japoneses como del lenguaje gráfico del cómic y la animación, operan aquí como el código perfecto para desmontar la escena original.

Lejos de la rigidez mecánica occidental, la obra se construye mediante un diálogo intuitivo con la superficie. Aunque la serie "Mirada Creadora" implica un proceso de deconstrucción estructurado, esta pieza mantiene la esencia de un ataque directo al lienzo, donde la mancha y el color plano definen las figuras sin depender de un boceto previo rígido. Las siluetas de las mujeres, resueltas en bloques de color y contornos definidos, no buscan la fidelidad fotográfica, sino la traducción de una atmósfera cultural específica.

El nudo que esta obra ata no es solo el que une a las figuras en la ceremonia representada, sino el que enlaza el Edo moribundo con el presente, el zen con el cómic, la intuición con la estructura. Como en el aikido, donde la fuerza del atacante se redirige sin oposición frontal, aquí la imagen original no se combate ni se copia; se desvía hacia una nueva trayectoria que conserva su energía pero cambia su dirección. Lo que permanece es ese instante en que dos mundos se tocan y, al separarse, han creado algo que no existía antes.


Tamaño:

80 x 100 cm


Técnica:

Óleo sobre lienzo.