Tarot
Esta obra reinterpreta los veintidos arcanos mayores del Tarot de Marsella convirtiendo el residuo en materia prima perceptiva. Cada naipe se construyó de forma independiente, ensamblando fragmentos de pintura acrílica sobrante de obras anteriores sin boceto previo. Una vez consolidada la identidad individual de cada carta, el conjunto se montó sobre una base de papel-cartón azul que unifica el espacio y actúa como el campo visual donde los arquetipos interactúan.
Los restos de creaciones pasadas, ya fraguados y solidificados, adquieren una segunda vida. Figuras como El Colgado o La Muerte emergen de estos fragmentos reciclados, demostrando que la identidad visual es maleable y ningún significado es definitivo.
La ausencia de boceto fuerza una decisión perceptiva en tiempo real. La mano selecciona los trozos mientras la mente negocia entre la tradición del símbolo y la materialidad del residuo. Este proceso expone que la creación, al igual que la adivinación, no reside en descifrar un destino escrito, sino en construir significado a partir de fragmentos dispersos.
Los naipes no predicen el futuro; lo fabrican con los restos del pasado. Cada arcano es un mosaico de memorias pictóricas que se reorganizan bajo la presión de una pregunta. El espectador no busca respuestas en un oráculo externo, sino que activa el mecanismo mediante el cual la percepción transforma el caos en un relato coherente. El Tarot no revela lo que vendrá; expone el andamiaje invisible con que la mente construye realidad a partir de lo que otros ojos ya han visto y descartado.
0. El loco
1. El mago
2. La sacerdotisa
3. La emperatriz
4. El emperador
5. El hierofante
6. Los enamorados
7. El carro
8. La justicia
9. El ermitaño
10. La rueda fortuna
11. La fuerza
12. El colgado
13. La muerte
14. La templanza
15. El diablo
16. La torre
17. La estrella
18. La luna
19. El sol
20. El juicio
21. El mundo
Tamaño de cada naipe:
8 x 13 cm
Técnica:
Material reciclado sobre papel.
Tarot
Esta obra reinterpreta los veintidos arcanos mayores del Tarot de Marsella convirtiendo el residuo en materia prima perceptiva. Cada naipe se construyó de forma independiente, ensamblando fragmentos de pintura acrílica sobrante de obras anteriores sin boceto previo. Una vez consolidada la identidad individual de cada carta, el conjunto se montó sobre una base de papel-cartón azul que unifica el espacio y actúa como el campo visual donde los arquetipos interactúan.
Los restos de creaciones pasadas, ya fraguados y solidificados, adquieren una segunda vida. Figuras como El Colgado o La Muerte emergen de estos fragmentos reciclados, demostrando que la identidad visual es maleable y ningún significado es definitivo.
La ausencia de boceto fuerza una decisión perceptiva en tiempo real. La mano selecciona los trozos mientras la mente negocia entre la tradición del símbolo y la materialidad del residuo. Este proceso expone que la creación, al igual que la adivinación, no reside en descifrar un destino escrito, sino en construir significado a partir de fragmentos dispersos.
Los naipes no predicen el futuro; lo fabrican con los restos del pasado. Cada arcano es un mosaico de memorias pictóricas que se reorganizan bajo la presión de una pregunta. El espectador no busca respuestas en un oráculo externo, sino que activa el mecanismo mediante el cual la percepción transforma el caos en un relato coherente. El Tarot no revela lo que vendrá; expone el andamiaje invisible con que la mente construye realidad a partir de lo que otros ojos ya han visto y descartado.
0. El loco
1. El mago
2. La sacerdotisa
3. La emperatriz
4. El emperador
5. El hierofante
6. Los enamorados
7. El carro
8. La justicia
9. El ermitaño
10. La rueda fortuna
11. La fuerza
12. El colgado
13. La muerte
14. La templanza
15. El diablo
16. La torre
17. La estrella
18. La luna
19. El sol
20. El juicio
21. El mundo
Tamaño de cada naipe:
8 x 13 cm
Técnica:
Material reciclado sobre papel.
