Jazz
Esta obra experimental superpone tres lenguajes técnicos que operan en direcciones opuestas. El dry brush deposita una textura granulada y atmosférica, creando campos de color que evocan el aerógrafo: ocres, rojos, verdes y grises se funden en franjas que sugieren un paisaje sonoro. Sobre esta base, el buril incide con precisión, trazando líneas blancas que dibujan ojos, serpientes y formas geométricas. El dibujo emerge a través del negativo: no se añade pigmento, se sustrae materia.
Cada técnica aporta un registro temporal distinto: el aerógrafo difumina el tiempo, el dry brush lo granula, el buril lo congela. Esta convivencia de ritmos contradictorios genera una tensión análoga al jazz. Los colores actúan como la sección rítmica; las incisiones blancas improvisan melodías visuales que se entrelazan sin perder coherencia.
La obra no representa una escena musical; la ejecuta. El ojo recorre las líneas serpenteantes como quien sigue una frase de saxofón, deteniéndose en los ojos incisos como en notas sostenidas.
El papel no guarda silencio. Bajo la mirada, las incisiones vibran, los colores respiran en pulsos irregulares, y la composición entera se pone en movimiento. No hay partitura escrita, solo el eco de un gesto que se transforma en cada lectura. La obra no se contempla: se escucha con los ojos.
Tamaño:
Papel: 50 x 35 cm
Mancha: 30 x 15 cm
Técnica:
Técnica mixta sobre papel.
Esta obra pertenece a una colección privada en San Miguel de Allende, México.
Jazz
Esta obra experimental superpone tres lenguajes técnicos que operan en direcciones opuestas. El dry brush deposita una textura granulada y atmosférica, creando campos de color que evocan el aerógrafo: ocres, rojos, verdes y grises se funden en franjas que sugieren un paisaje sonoro. Sobre esta base, el buril incide con precisión, trazando líneas blancas que dibujan ojos, serpientes y formas geométricas. El dibujo emerge a través del negativo: no se añade pigmento, se sustrae materia.
Cada técnica aporta un registro temporal distinto: el aerógrafo difumina el tiempo, el dry brush lo granula, el buril lo congela. Esta convivencia de ritmos contradictorios genera una tensión análoga al jazz. Los colores actúan como la sección rítmica; las incisiones blancas improvisan melodías visuales que se entrelazan sin perder coherencia.
La obra no representa una escena musical; la ejecuta. El ojo recorre las líneas serpenteantes como quien sigue una frase de saxofón, deteniéndose en los ojos incisos como en notas sostenidas.
El papel no guarda silencio. Bajo la mirada, las incisiones vibran, los colores respiran en pulsos irregulares, y la composición entera se pone en movimiento. No hay partitura escrita, solo el eco de un gesto que se transforma en cada lectura. La obra no se contempla: se escucha con los ojos.
Tamaño:
Papel: 50 x 35 cm
Mancha: 30 x 15 cm
Técnica:
Técnica mixta sobre papel.
Esta obra pertenece a una colección privada en San Miguel de Allende, México.
