Hunde

Hunde

Hunde 1
Basada en un fotograma del documental Berlín: sinfonía de una gran ciudad (1927) de Walter Ruttmann, esta obra traduce visualmente una advertencia social urgente. La escena, aparentemente cotidiana, muestra a un grupo de figuras arquetípicas sentadas en un banco: el comerciante afanoso, el intelectual ensimismado, el joven adormecido y la vejez resignada. Todos ellos asisten con absoluta impasibilidad a una pelea descarnada entre perros en primer plano.
 
Este combate animal no es un simple incidente callejero; simboliza la violencia latente en cualquier sociedad: la lucha por el territorio, el poder, las creencias o la preeminencia económica. En el contexto histórico de la Alemania de entreguerras, la imagen resulta premonitoria de la brutalidad que estaba por venir. Sin embargo, el foco de la obra no está en la agresión, sino en la indiferencia de los testigos. Frases como «no es mi problema» o «a mí no me pasa» flotan como un escudo egoísta que permite que el virus de la violencia se filtre y contamine todos los estratos sociales.
 
Desde la perspectiva de la Mirada Creadora, la obra establece un contraste crítico. Mientras los personajes representados ejercen una mirada pasiva y cómplice por omisión, el espectador es interpelado para ejercer una mirada activa. La realidad no es solo lo que ocurre frente a nosotros, sino cómo decidimos posicionarnos ante ello. Al ignorar los síntomas de abuso e injusticia, construimos una realidad donde la violencia se normaliza. Hunde nos recuerda que mirar no es solo ver, sino asumir la responsabilidad de lo que se ve, pues la indiferencia es, en sí misma, una forma de construir el mundo.

Tamaño:

Papel: 70 x 50 cm

Mancha: 50 x 37 cm


Técnica:

Acrílico sobre papel


Hunde

Hunde 1
Basada en un fotograma del documental Berlín: sinfonía de una gran ciudad (1927) de Walter Ruttmann, esta obra traduce visualmente una advertencia social urgente. La escena, aparentemente cotidiana, muestra a un grupo de figuras arquetípicas sentadas en un banco: el comerciante afanoso, el intelectual ensimismado, el joven adormecido y la vejez resignada. Todos ellos asisten con absoluta impasibilidad a una pelea descarnada entre perros en primer plano.
 
Este combate animal no es un simple incidente callejero; simboliza la violencia latente en cualquier sociedad: la lucha por el territorio, el poder, las creencias o la preeminencia económica. En el contexto histórico de la Alemania de entreguerras, la imagen resulta premonitoria de la brutalidad que estaba por venir. Sin embargo, el foco de la obra no está en la agresión, sino en la indiferencia de los testigos. Frases como «no es mi problema» o «a mí no me pasa» flotan como un escudo egoísta que permite que el virus de la violencia se filtre y contamine todos los estratos sociales.
 
Desde la perspectiva de la Mirada Creadora, la obra establece un contraste crítico. Mientras los personajes representados ejercen una mirada pasiva y cómplice por omisión, el espectador es interpelado para ejercer una mirada activa. La realidad no es solo lo que ocurre frente a nosotros, sino cómo decidimos posicionarnos ante ello. Al ignorar los síntomas de abuso e injusticia, construimos una realidad donde la violencia se normaliza. Hunde nos recuerda que mirar no es solo ver, sino asumir la responsabilidad de lo que se ve, pues la indiferencia es, en sí misma, una forma de construir el mundo.

Tamaño:

Papel: 70 x 50 cm

Mancha: 50 x 37 cm


Técnica:

Acrílico sobre papel