El mito

El mito

Mito

Esta obra se erige como una analogía visual sobre los constructos mentales y culturales que condicionan nuestra percepción de la identidad. "El mito" alude a esa narrativa institucional, aprendida desde la infancia, que persuade de ser entes independientes y separados del resto de la naturaleza. Esta creencia, lejos de ser una verdad absoluta, actúa como un filtro perceptivo que enajena del estado natural, llevando a buscar una "verdadera identidad" en lugares erróneos, a menudo menospreciando la propia cultura en favor de otras por su supuesta superioridad.

Visualmente, la composición rompe con la jerarquía tradicional entre figura y fondo. Las siluetas humanas, tratadas con una cualidad casi espectral y translúcida, no dominan el paisaje; coexisten y se disuelven en la vibrante presencia del nopal y el fondo amarillo intenso. Esta decisión pictórica no es casual: sugiere que la separación es una ilusión óptica y mental. El ser humano no está sobre el entorno, está hecho del mismo material que lo rodea.

Desde la perspectiva de la Mirada Creadora, la obra plantea cuestionar la realidad impuesta. Si la percepción construye la realidad, cambiar la mirada —dejar de verse como individuos aislados y reconocerse como parte integral de un ecosistema— transforma radicalmente la existencia. "El mito" revela que no necesitamos buscar quiénes somos en culturas ajenas ni en espejos distorsionados por la sociedad; basta con mirar alrededor y reconocer que hablar de "entorno" y de "ser" es, en última instancia, hablar de lo mismo. La verdadera identidad no se encuentra, se percibe cuando dejamos de mirar a través del mito.


Tamaño:

120 x 1890 cm


Técnica:

Óleo sobre lienzo.


El mito

Mito

Esta obra se erige como una analogía visual sobre los constructos mentales y culturales que condicionan nuestra percepción de la identidad. "El mito" alude a esa narrativa institucional, aprendida desde la infancia, que persuade de ser entes independientes y separados del resto de la naturaleza. Esta creencia, lejos de ser una verdad absoluta, actúa como un filtro perceptivo que enajena del estado natural, llevando a buscar una "verdadera identidad" en lugares erróneos, a menudo menospreciando la propia cultura en favor de otras por su supuesta superioridad.

Visualmente, la composición rompe con la jerarquía tradicional entre figura y fondo. Las siluetas humanas, tratadas con una cualidad casi espectral y translúcida, no dominan el paisaje; coexisten y se disuelven en la vibrante presencia del nopal y el fondo amarillo intenso. Esta decisión pictórica no es casual: sugiere que la separación es una ilusión óptica y mental. El ser humano no está sobre el entorno, está hecho del mismo material que lo rodea.

Desde la perspectiva de la Mirada Creadora, la obra plantea cuestionar la realidad impuesta. Si la percepción construye la realidad, cambiar la mirada —dejar de verse como individuos aislados y reconocerse como parte integral de un ecosistema— transforma radicalmente la existencia. "El mito" revela que no necesitamos buscar quiénes somos en culturas ajenas ni en espejos distorsionados por la sociedad; basta con mirar alrededor y reconocer que hablar de "entorno" y de "ser" es, en última instancia, hablar de lo mismo. La verdadera identidad no se encuentra, se percibe cuando dejamos de mirar a través del mito.


Tamaño:

120 x 1890 cm


Técnica:

Óleo sobre lienzo.