El canto de las sirenas
Esta colografía construye una metáfora visual del momento en que Ulises escucha el canto de las sirenas. La superficie trémula, con sus texturas erosionadas y colores que vibran como ondas, materializa el terremoto emocional que desencadena una voz. Cada mancha —azules, verdes, negros— opera como una frecuencia capaz de sacudir los cimientos de quien la recibe.
El mito expone una verdad incómoda: las palabras nunca son inocuas. Llegan como cantos seductores y dejan huellas imborrables. La colografía, con sus texturas inestables, revela que lo escuchado no se puede desescuchar; resuena, se expande, altera la percepción.
El canto no se oye, se ve. Y al verlo, se vuelve insoportable. Las palabras de las sirenas no buscan seducir; buscan revelar que toda escucha es un terremoto, que cada sonido deja una grieta por donde se filtra una verdad que no permite volver a ser quien se era antes de escuchar.
Tamaño:
50 x 18 cm
Técnica:
Colografía en papel.
El canto de las sirenas
Esta colografía construye una metáfora visual del momento en que Ulises escucha el canto de las sirenas. La superficie trémula, con sus texturas erosionadas y colores que vibran como ondas, materializa el terremoto emocional que desencadena una voz. Cada mancha —azules, verdes, negros— opera como una frecuencia capaz de sacudir los cimientos de quien la recibe.
El mito expone una verdad incómoda: las palabras nunca son inocuas. Llegan como cantos seductores y dejan huellas imborrables. La colografía, con sus texturas inestables, revela que lo escuchado no se puede desescuchar; resuena, se expande, altera la percepción.
El canto no se oye, se ve. Y al verlo, se vuelve insoportable. Las palabras de las sirenas no buscan seducir; buscan revelar que toda escucha es un terremoto, que cada sonido deja una grieta por donde se filtra una verdad que no permite volver a ser quien se era antes de escuchar.
Tamaño:
50 x 18 cm
Técnica:
Colografía en papel.
